No es que me guste la lluvia ni mucho menos. Pero amo estas botas (aunque dudo si son para lluvia o nieve?)
Igual exagero. Caen dos gotas y salgo con mis botitas rojas.
La verdad que no se donde queda exactamente este lugar pero es muy lindo. Tomamos mate y comimos semillas de girasol al lado del río. Eso después de deliberar unos minutos si íbamos a tomar el te a Villa Ocampo. Que extremistas!
pero todo terminó el 1 de mayo en una chocotorta de la cual no quedó ni registro fotográfico. Ergo, el miércoles no me quedo otra que volver a anotarme en el gimnasio que tanto me aburre pero me queda tan cerca y cómodo.